El rápido crecimiento de las sociedades industriales, los procesos de urbanización y la ruptura del equilibrio ecológico, han generado el deterioro del ambiente que supone un acercamiento a los límites máximos de explotación de la naturaleza.
Esta problemática cuestiona los actuales modelos económicos de crecimiento y los patrones tecnológicos vigentes.
La trama tejida de ecosistemas, acontecimientos, símbolos y significados provee el verdadero sustento del cambio de conciencia y convierte a la sostenibilidad en un proyecto a la vez político y de transformación personal.
Los actuales procesos de globalización, económica, tecnológica y cultural que se dan en situaciones de desigualdad entre las distintas regiones del mundo e incluso al interior de los propios países, producen cambios culturales en las sociedades periféricas, en la política económica y en el crecimiento económico que afectan cada vez más el bienestar social y la calidad de vida de las sociedades. Se siguen explotando los recursos naturales limitados para beneficio de unos pocos y en detrimento de la mayoría de la población del planeta.
A pesar de existir una crisis ambiental y social en nuestros países causada históricamente por los modelos de desarrollos imperantes, diferentes sectores de la sociedad civil, grupos comunitarios, religiosos y campesinos han desempeñado un papel relevante en la defensa del ambiente y por ende, de la vida. Los proyectos "de desarrollo" y/o de explotación de recursos naturales financiados por organismos internacionales o compañías transnacionales, al mismo tiempo que destruyen biodiversidad y ecosistemas de tierras y territorios indígenas, destruyen identidades y desacralizan culturas.